sombría y virtual.
Sonreías en la puerta
símil plástico
y yo
te mire
con ojos deseosos de un revolcón.
La sangre hervía dentro mío
mis manos temblaban
y vos
expulsabas palabras confusas.
Bulto enorme titubeando frente a mí
falo fértil como planta carnívora
se clavó dentro mío
y quedaste ahí
inmóvil perplejo
sacudiendo lágrimas blancas
en mi espalda.
Te mire con ojos de cocodrilo
y fui feliz.
B. G.
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