6 de julio de 2010

X.

La noche era amarga
sombría y virtual.

Sonreías en la puerta
símil plástico
y yo
te mire
con ojos deseosos de un revolcón.

La sangre hervía dentro mío
mis manos temblaban
y vos
expulsabas palabras confusas.

Bulto enorme titubeando frente a mí
falo fértil como planta carnívora
se clavó dentro mío
y quedaste ahí
inmóvil perplejo
sacudiendo lágrimas blancas
en mi espalda.

Te mire con ojos de cocodrilo
y fui feliz.

B. G.

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