23 de noviembre de 2011

AYER

Inundadas de silencio

las libélulas sanas de dolores ajenos

cabalgan los aires de nuestro amor

sin percibir

sin rasgar

sin sentir

que los viejos momentos

se evaporaron en el amanecer del ayer.


Cicatrices en nuestros cuerpos

que sanguijuelas sanaron

chuparon

succionaron

maceraron

dejando secuelas ahí

donde el amor y el odio se cruzan

se pelean

se reclaman abismos que no son correspondidos.


Ahora

somos vos y yo

clavados en el medio del silencio

callando

silenciando

murmurando

ecos de amores perdidos

en este laberinto que llaman mundo.


Por Gabriel Balmaceda.


(Noviembre, 2011)


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