6 de julio de 2010

Indecisión.

Sonó el teléfono.
"¿Luciano?" dijo él con miedo.
"Te espero"

No quería nada esa noche, solo acostarse luego de un largo día. Preparo café negro y espero en el sofá. Pensaba en las facturas que debía pagar la semana entrante, en el cumpleaños de Carolina y en su perra.
Escucho el aullido del portero eléctrico y supo que sería una noche de dudas e incertidumbres; pregunto quién era y espero en el marco de la puerta de su departamento.
Luciano entro dirigiéndose a la habitación, se sentó en el borde de la cama. ¿Cómo estuvo tu día? pregunto Luciano. Gabriel solo pensaba en besarle la entrepierna, en el sexo de él, en poseerlo en su cama pero no quiso arruinar el momento y espero.
Siguieron hablando de cosas triviales; en seguida se encontraba besando con fervor y adoración el sexo en su mejor estado. Los sabores se mezclaban en su boca, Luciano gritaba de placer y eso lo excitaba aun más a Gabriel. Las manos de Luciano comenzaron a recorrer el cuerpo sudoroso de su chico, de su puto de turno pero en lo más profundo de su alma sabía que era el amor de su vida.
Gabriel lo agarro fuertemente por la cintura y sintió como el sexo recorría el camino prohibido en Luciano. Era tanto el placer que Luciano sentía que llegaban a estados inimaginables, impensados, el frenesí del sexo y la desesperación de terminar el último acto de ese día.

¿Me amas?
"No lo sé"

B. G.

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