chocan colapsan
hieren matan
nuestro amor correspondido.
Rozan
infernal naturalizado
en la misma habitación
que nos ve acariciar
las plumas y huesos
de este amor perdido.
Mareas altas y bajas
pasan pegan
pudren maceran
vestigios del comienzo.
Perplejos como lobos
desgarramos nuestras voces
y nos convertimos en espectros
sabandijas hipócritas
de este amor olvidado
en el último cajón.
B. G.
Los cajones y el olvido pegan increiblemente bien.
ResponderEliminarEs la ley primera.
ResponderEliminar¿y vos quién sos?
ResponderEliminar:o
Un tal Cronopio Surrealista. Entré a tu blog y me gustó.
ResponderEliminar